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jueves, 7 de marzo de 2013

Mr. Smith returns to Washington?

La realidad supera a la ficción, se suele decir. Hace muchos, muchos años, vi una película de Frank Capra, ¡estrenada en el año 1939!, titulada en español: Caballero sin espada, siendo su título original en inglés: Mr. Smith goes to Washington, y protagonizada por el actor James Stewart. El protagonista de la historia es Jefferson Smith, un joven político idealista, que lucha contra la corrupción generada en la capital del Imperio, y que a su vez es acusado injustamente por los corruptos y corruptores (miembros del Senado y empresarios) de enriquecerse ilegalmente precisamente... ¡a través de ella!, ya que con su actitud ven peligrar sus prebendas y/o sistema de vida. ¿Les suena esta historia? ¡Estamos en el año 2013, y la cosa parece estar exactamente igual! Pero no me quiero ir por los cerros de Úbeda. El joven político, emplea el uso de la palabra para defenderse de sus acusadores por espacio de… ¡23 horas! Hoy en La Vanguardia, viene una noticia que me ha recordado a esta bonita historia de Capra. Un senador republicano por Kentucky, Rand Paul, bloqueó, por el mismo medio que el inocente Smith, la votación de John Brennan como director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), hablando sin parar por espacio de… ¡12 horas y 52 minutos! Sin duda alguna, un auténtico rollo macabeo. Ahora bien, la actitud de este político es poco loable -impedir la votación del candidato de Obama para dirigir la CIA -, y nada tiene que ver (lo mismo pero al revés) con la del personaje de ficción de Capra. No es mi intención repetir aquí todas las grandes frases que se dijeron a lo largo de la película, ¡que sin duda fueron muchas!, pero hubo una que me pareció especialmente interesante: Great principles don't get lost once they come to light. They're right here; you just have to see them again!
Sin duda alguna, es una noticia curiosa que comentar.

sábado, 28 de abril de 2012

Cine iraní: La Pizarra



Hace una década aproximadamente, fui con mi hermana a los cines Renoir Princesa, de la calle Princesa de Madrid, a ver una película iraní titulada: La Pizarra. La cineasta era hasta la fecha desconocida para nosotros: Samira Makhmalbaf. La primera impresión que nos transmitió a ambos fue que era una película extremadamente lenta. La cosa quedó ahí y no volvimos a hablar de la misma hasta hace pocas semanas. ¿Cómo se llamaba aquella película iraní tan lenta que vimos en Madrid?, me preguntó el otro día mi hermana. Gracias a YouTube he podido visionar de nuevo el film, y las sensaciones son un poco las mismas, pero valorando por encima de todo que está rodada por una mujer en la siempre machista sociedad iraní. Hacer cine en Irán es complicado para hombres y mujeres, si no pensemos en el gran cineasta Jafar Panahi, que ha sufrido la censura y cárcel del régimen, y nos has brindado películas-denuncia como Offside. –que se puede ver también en farsi sin subtítulos en YouTube-.
Hablar sobre Samira Makhmalbaf, me permite traer a colación lo difícil que es ser mujer en un mundo dominado por hombres, ya no solo en estados como el propio Irán, sino también en otros muchos, léase: Sri Lanka, Egipto, México, España, etc., etc.
Durante mis estudios de Historia en la Universidad de Barcelona, fui alumno de la catedrática de Historia Contemporánea Mary Nash. Una de las lecturas del curso era su libro: Mujeres en el mundo (Ed. Alianza). Su lectura resulta edificadora, y querría resaltar un párrafo del mismo: los logros son muchos y las mujeres han aprendido a superar el victimismo histórico y reconocer los avances producidos. A través de acciones colectivas de confrontación, negociación o renegociación de las relaciones de poder masculino, el complejo movimiento de mujeres de los siglos XIX y XX ha puesto de manifiesto cómo, desde diversas coordenadas incluso discrepantes entre sí, los colectivos de mujeres han cuestionado las restricciones de género de su sociedad y han abierto nuevos cauces en sus ámbitos culturales, sociales, laborales, religiosos y políticos. Aunque no siempre discutieron el predominio masculino del mundo de la política, disputaron las normas culturales de género que restringían sus actividades y forjaron nuevos espacios de actividad femenina en el dominio público, incluso a veces desde la innovación de un feminismo maternal o familiar.
La frase: forjaron nuevos espacios de actividad femenina, le viene como anillo al dedo a Samira Mahkmalbaf. Su modesta contribución al mundo del celuloide, es incomparable con su enorme contribución al feminismo iraní, y por ende mundial. El cine, como manifestación cultural es un perfecto escaparate para transmitir este mensaje, que a fin de cuentas lo único que proclama es la igualdad de género.

martes, 13 de marzo de 2012

Sinopsis de "Intocable"

La película Intouchables (Intocable en español) del director francés Eric Toledano, es un ejemplo de buen hacer cinematográfico, interpretada de forma aceptable por el actor François Cluzet y de manera soberbia por Omar Sy. La historia de un paralítico multimillonario afincado en París, sirve para enfrentar su terrible enfermedad con la penosa situación económico-social de su contrario y ayudante senegalés, Driss, procedente de un entorno mucho más complicado, la banlieue.o periferia de la ciudad. Dos mundos enfrentados tête à tête, y por paradójico que parezca conviven en perfecta armonía. El hombre por encima de cualquier estrato social es una de las moralejas de la película. La otra sería sobre la mal entendida caridad. Driss (Omar Sy), acepta el trabajo de Philippe (François Cluzet), porque el segundo no observa en el primero ningún tipo de compasión hacia su persona: sin piedad. La piedad es algo inoculado en nuestras mentes occidentales, la mamamos desde la cuna. Todos los grandes ritos del cristianismo la practican, ya sean los católicos, ortodoxos, protestantes y sus múltiples sectas, coptos, uniatas, etc.; ahora bien, desde la segunda mitad del siglo XIX, poetas -malditos- como Baudelaire, o filósofos como Nietzsche, han pretendido subvertir este pensamiento tan sumamente occidental. La obra de Toledano recoge esta vieja idea, y la actualiza al siglo XXI. ¿Cómo? Muy sencillo, la piedad se transforma en orgullo, indignación y solidaridad, pero jamás en pena, lástima o compasión.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Sinopsis de "Un método peligroso"

Un método peligroso, película dirigida por David Cronenberg, e interpretada por Viggo Mortensen, Keira Knightley y Michael Fassbender; trata sobre la complicada relación que existió entre Sigmund Freud (Mortensen) y su discípulo predilecto, Carl Jung (Fassbender), en la fase embrionaria del desconocido método del psicoanálisis.
La relación maestro-alumno es complicada desde el momento en que el alumno quiere introducir novedades al mismo. El maestro se niega en rotundo, y con razón. Al ser una ciencia novedosa, Freud conocía que tendría numerosos enemigos. Sabemos por la biografía de Isaiah Berlin, del canadiense Michael Ignatieff, que cuando el filósofo acudió a la casa londinense de psicoanalista austriaco, el anfitrión preguntó al joven y tímido Berlin a que se dedicaba: “intento enseñar filosofía”, a lo que Freud contestó: “entonces pensará que soy un charlatán” (pag. 129, Isaiah Berlin, Su vida, Ed. Taurus, Madrid, 1999).
La charlatanería, según el Diccionario de la Lengua de la Real Academia, en su primera acepción quiere decir: que habla mucho y sin sustancia. La tercera es un poco más dura: embaucador. Freud, el padre del psicoanálisis, temía que su hijo naciera muerto por injerencias externas. Es lógico que quisiera evitar una excesiva influencia de Jung, Adler o Ferenczi.
La película es un tanto floja en contenido. Resulta cómico ver a través de los ojos de Cronenberg la relación que tenía Freud con el dinero. Aparece como un envidioso ante la riqueza material de la que goza Jung. Por otro lado, no tiene desperdicio ver como aparece Jung provocando la antipatía y envidia de su mentor, ante su holgada y cómoda vida sin problemas económicos.
El papel interpretado por Keira Knightley, el de la joven Sabina Spielrein, es un poco irrelevante, a mi humilde parecer. La relación entre Freud-Jung y Spielrein es como un trébol de tres hojas, que podría ser reducido a dos.
Ojeando la Historia de los judíos de Paul Johnson (Ediciones B, Barcelona, 2006), leo en página 613: El significado de Jung para Freud fue que se trató del primer partidario gentil importante a quien logró atraer. Por eso en el Segundo Congreso Psicoanalítico, celebrado en Núremberg en 1910, desechó las objeciones y propuso que Jung fuese el presidente permanente. En la página siguiente, la 614, leo: La ruptura con Jung fue especialmente agria, porque, como dijo Jones, estaba llamado a ser “el Josué del Moisés que era Freud”. Su “cara resplandecía cuando hablaba de Jung”.
Si no recuerdo mal, fue Leonardo da Vinci quien dijo en una ocasión: pobre del alumno que no supere a su maestro. Cien años después, maestro y alumno siguen en nuestra memoria.

miércoles, 19 de enero de 2011

Un momento mágico en la historia del celuloide



¡Qué decir de Anita Ekberg, en la Fontana di Trevi, junto a Marcello Mastroini, en la Dolce Vita de Fellini! Esta escena es única, original y mágica. Para aquellos enamorados del Séptimo Arte, aquí os dejo la escena.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Donald Duck - Der Fuëhrers Face


Graciosísima sátira de Disney al nazismo, y a Hitler en particular, protagonizada por el cascarrabias del Pato Donald. Muy divertida y crítica contra el fanatismo (culto a la personalidad) que se desarrolló en la Alemania de los años treinta, hacia la figura del Führer.

Steamboat Willie


Steamboat Willie, apareció el 18 de noviembre de 1928. Su protagonista: Mickey Mouse. Los creadores fueron Walte Elias Disney, Walt Disney (1901-1966), y Ub Iwerks (1901-1971). El valor de este documento es histórico. Es una curiosidad sin duda alguna. Vale la pena verlo.